Integración, democracia y Paz, o más guerras y sabotajes

Jairo H. Pertuz Suarez

Integración, democracia y paz, temas obligados para lograr desarrollo equitativo, se han convertido en una fantasía, en un mito, en algo imposible de lograrse. Son tantos los intereses que prevalecen en unas elites político-económicas mundiales desajustadas que cada día son más corruptas, insensibles y deshumanizadas, que así se puede colegir. Lograr estos objetivos viene costando millones de muertos, mutilados, torturados, desaparecidos, discapacitados y migrantes alrededor del mundo. La pobreza y las enfermedades cobran cada día dimensiones impensables.

El coloniaje no logra superarse. Los modelos de integración de latino-América – ALALC, Grupo Andino y Unasur han sido habilidosamente penetrados y desarticulados, desde afuera, con la complicidad de actores criollos internos, herederos y facilitadores de infamias, para dar paso a Alianza del Pacifico o Pro-Sur, convenientes al statu-quo internacional, igual que los TLC bilaterales que tanto daño hacen a las economías y a los pueblos en vías de desarrollo. Al polo tradicional de sometimiento de mercado – EEUU-UE-Japón -no conviene la nueva apertura a China, Rusia, India y otros grandes países consumidores, vendedores e inversores con quienes se debió negociar hace años.

La política internacional de apoderamiento indebido, violatorio de todo principio moral, jurídico y legal que algunos gobernantes pretenden imponer como normal, o de pleno derecho unilateral a título de emperador mundial. La política internacional de apoderamiento es cada día más voraz y algunos actores en su ego e ignorancia se auto conceden privilegios de ceder u otorgar territorios y secuestrar o robar riquezas de otros países. Ningún país o gobierno puede otorgar, ceder o concesionar partes de su país, menos de otros países, peor en una región marcada como botín y envuelta en guerras prefabricadas.

Tampoco utilizar nuevas tecnologías (electromagnéticas o cibernéticas) contra otros países vulnerables. Tecnologías de las cuales, quienes las utilizan, aceptan que se están protegiendo, eso es criminal. Lo que parece es que las próximas elecciones a celebrarse, llevan a algunos actuales mandatarios a cometer torpezas y exabruptos. Estamos viviendo tiempos de abusos y cinismo rampante que por inacción o incapacidad de organismos internacionales y países obsecuentes, están conduciendo a la humanidad por un camino tortuoso que tiene señas demarcadas del apocalipsis.

Para occidente, la cooperación, la equidad y la convivencia pacífica no es tema de consideración, menos de discusión. Tal parece que su filosofía y métodos son tomar todo por la fuerza, y vaya que han tenido, tienen, o encuentran, especímenes con la suficiente prepotencia e incapacidad y dotados de una inescrupulosa y experimentada crueldad.

Pretender ser grandes con violaciones, imposiciones, invasiones, sabotajes, destrucción y muerte no conducen al respeto o reconocimiento, ni a la admiración, sino al rechazo y hasta el odio. Las guerras militares, financieras, mediáticas, cibernéticas o de cualquier índole, no pueden justificarse ni tienen perdón de Dios y sus graves consecuencias no las olvidan ni perdonan los pueblos que ponen los muertos, viven la destrucción y las dolorosas precariedades que se derivan de todo ello. Cada día se altera más la paz y la seguridad mundial, y no es por parte de países que aún no tienen armas nucleares calificadas y suficientes. Afortunadamente, algunos países cuyos pueblos han sufrido largo tiempo de innumerables dolores y privaciones, hoy son fuertes económica y militarmente y practican otra filosofía. Vemos hoy que Francia, sumida en crisis, acaba de recibir y firmar acuerdos con China. ¿Vendrán sanciones de los Estados Unidos?

 Algunos países están retrocediendo a 400 años a.c, cuando Grecia, tuvo una corrupción alarmante, y luego en otros lugares, Emperadores y dictadores asesinaron masivamente a inocentes como nos muestra la historia, ¿será que se está dando la reencarnación? La “democracia” sin corrupción, y la integración, así como la equidad entre naciones, son las vías para la paz. Solo así habrá justicia, progreso y cero migrantes.

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