Alerta especial de FAO por sequía y hambre en Somalia

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) emitió una alerta especial ante una ”sequía desastrosa” en Somalia que amenaza con hambre severa a más de dos millones de personas.

La advertencia del ente de ONU señala que entre julio y septiembre de este año se espera que 2,2 millones de personas, casi el 18 por ciento de la población total, sufran una grave inseguridad alimentaria.

El número de casos en esa dramática situación prevista es un 40 por ciento más alto respecto al estimado a principios de 2019, pues la sequía afecta gravemente la producción agrícola y ganadera e interrumpen los medios de vida.

La resiliencia de los hogares está socavada por las crisis climáticas recurrentes, las redes de apoyo social sobrecargadas y la disminución de la asistencia humanitaria, indica el texto.

Se necesita ayuda urgente para salvar vidas y medios de subsistencia, incluida la asistencia monetaria y alimentaria para evitar un mayor empeoramiento de la situación humanitaria actual, destaca el llamado de la FAO.

El deterioro del estado nutricional también es motivo de gran preocupación, según la alerta, la cual indica que las tasas de malnutrición aguda y el número de niños con desnutrición aguda que ingresan en centros de alimentación terapéutica aumentó considerablemente en 2019.

Mario Zappacosta, economista principal de la FAO, del Sistema Mundial de Información y Alerta Temprana, citado en un despacho de prensa de la FAO, precisó que una importante falta de lluvias en abril y principios de mayo dejó secas y estériles hasta el 85 por ciento de las tierras de cultivo en las granjas del país.

Añadió que las últimas proyecciones auguran que los alimentos cultivados durante la temporada ‘Gu’ probablemente estén un 50 por ciento por debajo del promedio.

Acorde con la propia fuente esa previsión está sustentada en datos recopilados por expertos de la FAO, incluidos análisis sofisticados de las precipitaciones, las temperaturas, la disponibilidad de agua y la salud vegetal, los cuales apuntan a la peor sequía en años.

La ausencia de agua y el agotamiento temprano de las reservas de alimentos, agravado por la disminución de las oportunidades de empleo, bajos salarios de los agricultores y la escasez de productos pecuarios en las zonas pastorales, provocaron un fuerte deterioro de la situación de la seguridad alimentaria en el país.

Ello acompañado de un aumento del conflicto y la reducción de la asistencia humanitaria desde principios de 2019.

La FAO, indica el despacho de ese organismo, está ampliando su respuesta para evitar que una situación humanitaria ya alarmante empeore.

Para ello, precisa con urgencia más fondos, pues su objetivo es apoyar a dos millones de personas afectadas por la sequía, con asistencia en efectivo, semillas de calidad, herramientas y otros servicios agrícolas.

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