El gigante estadounidense de internet Amazon despliega, a través de su servicio de videos por suscripción, una infinidad de nuevas series originales con las que quiere asentar su estatus de actor inevitable del mercado de streaming, en pleno apogeo especialmente en Europa.

Entre estas nuevas series está “The Romanoffs” del director estadounidense Matthew Weiner, creador de “Mad Men”, presentada en preestreno mundial en Londres el martes por la noche.

La serie, que se difundirá a partir del 12 de octubre, gira en torno a personajes actuales que creen ser descendientes de la dinastía imperial rusa abolida por la revolución bolchevique de 1917.

Otra novedad es “Homecoming”, un thriller psicológico estadounidense en diez episodios de media hora protagonizado por Julia Roberts que da vida a Heidi Bergman, quien ve su vida hecha pedazos cuando un auditor del departamento de defensa estadounidense pone en entredicho el tiempo que pasó en un centro de reintegración para excombatientes.

“Good Omens”, adaptación de la novela de fantasía cómica inglesa “Buenos presagios”, con David Tennant y Michael Sheen, en la que un ángel y un demonio unen sus fuerzas para evitar el nacimiento del hijo de Satán.

“Tenemos más de 100 millones de abonados y (…) hacemos un esfuerzo permanente para crecer más”, dice a la AFP la directora de Amazon Studios, Jennifer Salke. “Nuestro objetivo es encontrar programas mejores, más cautivadores, adictivos y excitantes”.

Para Jay Marine, vicepresidente de Amazon Prime Video Europe, “el video es un mercado enorme, porque interesa a los consumidores y le dedican mucho tiempo”. “Esta tendencia no desaparecerá”, afirmó durante la presentación de los nuevos programas a la prensa, afirmando que el potencial de crecimiento es “inmenso”.

Presente solo al principio en cinco países, Amazon anunció en diciembre de 2016 que extendía su servicio Prime Video a 200 países, situándose como competidor frontal de Netflix, el otro gigante del streaming.

Según el gabinete IHS Markit, la plataforma de video prevé invertir 4.500 millones de dólares en contenidos originales este año frente a unos 7.500 u 8.000 millones de dólares que destina Netflix.

Una parte de ese presupuesto, sin precisar, se dedicará a la producción procedente de Europa en un momento en que la legislación europea se dispone a imponer una cuota de 30% de programas locales a las plataformas de streaming.