Condenados a cadena perpetua torturadores de la dictadura argentina

El Tribunal Oral Federal N° 5 difundió sentencia para 54 de los 68 acusados por la comisión de unos 789 delitos de lesa humanidad durante la última dictadura militar argentina (1976-1983).

“Señoras y señores el juicio ha concluido”, se escuchó. El presidente del Tribunal Oral Federal 5 Daniel Obligado, quien clausuró así cinco años larguísimos del juicio más importante en la historia de juzgamiento de los crímenes de lesa humanidad en Argentina.

Entre los numerosos rostros de la represión, que fueron condenados se encuentran Alfredo Astiz, El Ángel de la muerte, Jorge El Tigre Acosta y Ricardo Cavallo, alias Sérpico, quienes recibieron cadena perpetua por los crímenes de lesa humanidad que perpetraron en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), un lugar que tras el golpe de Estado al Gobierno constitucional de la presidenta María Estela Martínez de Perón, se convirtió en un centro clandestino para detener, torturar y exterminar a personas adversas a la dictadura militar entre 1976 y 1983, período conocido también como “Proceso de Reorganización Nacional”.

De las sentencias, 29 fueron cadenas perpetuas y 10 condenas muy escasas de entre 8 y 10 años de prisión con 4 excarcelaciones. También hubo otras nueve condenas de entre 10 y 25 años y 6 absoluciones, recoge este jueves el portal argentino Página 12.

Las 48 condenas a los 54 imputados por los crímenes de la ESMA incluyeron lo que hasta minutos antes todavía estaba en duda: dos perpetuas para los comandantes que tripularon los aviones Skyvan. Uno de esos aviones es que el se habría usado para el “traslado” de los 12 secuestrados de la Iglesia de la Santa Cruz, entre ellos tres madres de Plaza de Mayo y las monjas francesas Alice Domon y Leonié Duquet.

De esa manera, las condenas a los pilotos Mario Daniel Arru y Alejandro Domingo D’Agostino, de Prefectura dieron por probado sus responsabilidades en los crímenes pero también lo que este juicio tenía como materia pendiente: la existencia de los vuelos de la muerte como mecánica de exterminio masiva fabricada por los genocidas.

Desde aquel noviembre de 2012 en que se inició el juicio fallecieron 11 de los 68 acusados, y otros tres fueron apartados del juicio por motivos de salud.

Espacios para el exterminio

Los lugares destinados para torturar y exterminar a los detenidos dentro del ESMA fueron el Casino de Oficiales, la Enfermería, el Taller de Automotores, la Imprenta y el Pabellón Coy, reseña Telesur.

En el lugar también operaba una sala clandestina de maternidad, en la cual tuvo lugar el robo sistemático de bebés de las mujeres detenidas y desaparecidas por los órganos represivos de la dictadura.

Los actos cometidos en la ESMA, que incluyen la desaparición forzada de cinco mil personas, no recibieron atención durante los gobiernos que desempeñaron funciones desde la caída de la dictadura en 1983 hasta el año 2003.

Entre 1986 y 1990 se dictaron las llamada leyes de impunidad, que otorgaban beneficios a oficiales involucrados en crímenes de lesa humanidad, impidiendo su juzgamiento y la ejecución de sus condenas. Entre ellas están la Ley de Punto Final y la Ley de Obediencia Debida, además de los indultos militares otorgados por el entonces presidente Carlos Menem.

Con la llegada Néstor Kirchner a la Presidencia de la Argentina se anularon las leyes que solapaban todos los crímenes de lesa humanidad que se ejecutaron durante los siete años que duró la dictadura.

 

 

 

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