“Respuesta a Jorge Glem” por Rafael Hernández Garcés

Respuesta a Jorge Glem

Rafael Hernández Garcés*

Distinguido Mister Glem

He leído un tweet suyo en el cual indica lo siguiente: “Yo no me alegro por la muerte de Fidel. Me hubiera encantado verlo a él y a Chávez humillados y pagando por tanto daño a sus coterráneos.” Desde alguna calle de Nueva York o quizás desde alguno de esos rascacielos debajo de los cuales, a 20 metros bajo tierra, “subviven” seres humanos de quienes usted no sabe absolutamente nada, emite usted esta tan lamentable expresión. Lamentable porque, su talento y virtuosismo musical no concuerdan en nada con tan triste manifestación política.

Desconoce usted, míster Glem, el talento político, es decir, la conciencia de millones de seres humanos que vieron y seguirán viendo en Fidel y en Chávez a sus redentores. Millones de hombres, mujeres, niños, niñas y jóvenes que han sentido en cuerpo y alma la enorme humanidad de quienes los sacaron de las catacumbas (muy parecidas a esas que quedan 20 mts debajo de donde usted está parado) a las cuales los sometió un sistema perverso, inhumano e inmoral. Esos millones hoy lloramos a Fidel igual que lloramos a Chávez. De seguro, en algún rincón del Bronx, de Harlem o de Hell`s Kitchen (la cocina del diablo) algunos pobres de esa apocalíptica ciudad también lloran a Fidel. Usted, por supuesto, tampoco los conoce.

Desconoce y ofende usted la conciencia política de algunos personajes que seguramente le habrán dado gracias a la vida por haber conocido a Fidel. Sabe de quién hablo, míster Glem? Hablo de Pablo Picasso, Oswaldo Guayasamin, Gabriel García Márquez, Jean Paul Sartre, Ernest Hemingway, Nelson Mandela, Pablo Neruda, Nicolás Guillen o Julio Cortázar, de quienes imagino sabe usted al menos algo. Todos reconocieron en Fidel el inmenso aporte e impulso que él y la Revolución Cubana le dieron a la Cultura. Y ni que decir de virtuosos como Alicia Alonso, Pablo Milanes y Silvio Rodríguez, artistas de talla mundial, admiradores de Fidel en una escala sencillamente impresionante.

Quizás concuerde con usted, mister Glem, en cuanto a que esa manifestación suya, verdaderamente penosa, no viene del odio como usted mismo dice en otro tweet. Ojala me equivoque al pensar que solo proviene de la ignorancia o que más bien sea, para mayor desdicha de su talento musical, una complacencia, un guiño, a la industria a la cual usted le rinde pleitesía desde su arte. Esa industria, poderosa, milmillonaria, fue derrotada una y mil veces por Fidel y por la Revolucion Cubana. Quizás los magnates que sobre la base de su talento obtienen millones de dólares sin sudar nada, sean contados por usted como algunos de esos a los cuales Fidel y Chavez les hicieron “daño”, según dice en su tweet. Para orgullo latinoamericano, la música cubana recorre el mundo sin arrodillarse a ninguno de sus “dueños”, mister Glem. Gracias a Fidel.

Para culminar, mister Glem, quiero dedicarle unas líneas de un poema gigante, escrito por un nicaragüense, el comandante sandinista Tomas Borge, de quien presumo sabe usted algo. El poema se llama “Mi venganza personal”. Se lo recomiendo.  Para usted, unos versos; “Mi venganza personal será el derecho de tus hijos a la escuela y a las flores. Mi venganza personal será entregarte este canto florecido sin temores.”  Nosotros, quienes amamos a Fidel y a Chávez nos alegramos de su vida, que esperamos sea tan extensa como la de Fidel. Y no será la muerte un impedimento, no lo crea. Seres como Fidel y como Chavez son inmortales, a pesar del twitter. Good morning, mister Glem.

*Director de Cultura del estado Sucre

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